UGT considera que el "contrato de integración" para los inmigrantes propuesto por el Partido Popular contiene aspectos claramente inconstitucionales, como poner condiciones al respeto de derechos fundamentales. El sindicato, al igual que la sociedad española, no comparte ese concepto de integración que consiste en la sumisión y la desigualdad, primer germen del rechazo y el racismo. Para UGT, hay que tratar de contribuir de manera positiva a la convivencia y no dar pasos atrás utilizando de nuevo la inmigración para poner en cartel propuestas populistas y xenófobas que la equiparan con la delincuencia, intentando conseguir votos de los españoles a costa de los que no lo son. El trabajo digno y de calidad es el principal factor de integración para los inmigrantes, junto con la posibilidad de reagrupar a sus familiares. Son ciudadanos, como todos, con derechos, que el Estado tiene que garantizar.