Lunes, 03 de agosto de 2009

En este caso se pone de manifiesto la importancia de instar que se ejecute una sentencia que ha resultado favorable y no dejarla prescribir. Por este motivo, el empleado demandante no pudo reincorporarse a su puesto tras ser declarado nulo su cese.

 El empleado despedido demandó a la empresa obteniendo una sentencia favorable que declaró nula la decisión y condenó a la compañía a readmitirle en su puesto de trabajo. Sin embargo, el profesional dejó transcurrir el plazo de tres meses concedido por la Ley para pedir el cumplimiento de la sentencia, y el empresario le dio de baja al entender que había decaído su derecho. El trabajador reclamó nuevamente.

El tribunal analizó la situación señalando que la Ley indica que las sentencias cuentan con un plazo de tres meses para que se exija su cumplimiento en el supuesto de que la parte condenada no actúe de forma voluntaria. Transcurrido ese plazo sin que el beneficiario del fallo solicite el cumplimiento, decae el derecho. Así, el mero transcurso de un plazo fugaz puede suponer, al igual que ocurre con el ejercicio de la acción de despido, que desaparezcan los efectos de una sentencia favorable, pues no sólo se pierde la posibilidad de forzar la readmisión y obtener los salarios de tramitación posteriores a la terminación del plazo, sino también el derecho a convertir la readmisión en una indemnización.

En este caso, además, estamos ante un plazo de prescripción, que por lo tanto puede ser interrumpido por una reclamación, iniciándose de nuevo el cómputo del tiempo desde ese momento. Ahora bien, este beneficio tiene como contrapartida que esta interrupción sólo se produce si el interesado lo pone de manifiesto, es decir, si exige el cumplimiento de la sentencia. No es obligación del juez estar atento a esta circunstancia.

En este caso hubo negociaciones con la empresa en varios sentidos, pero el trabajador en ningún momento alegó que éstas interrumpieran la prescripción del plazo. En el escrito que presentó fuera de plazo pidiendo la reincorporación a su puesto de trabajo, tampoco hizo mención a estas negociaciones, aunque sí lo hizo cuando el juez le denegó el derecho.

Por el ello, el tribunal le indicó que alegarlo posteriormente en el recurso suponía una cuestión nueva que ya no podía ser resuelta para no causar indefensión a la otra parte que no pudo efectuar las alegaciones que hubiera tenido por conveniente, además de que tampoco pudo ser resuelta por el juzgador de instancia pues la prescripción es una excepción que no podía apreciarse de oficio, como hemos citado.

Fuente: Expansión


Publicado por srr17676 @ 22:28
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